Según el Decreto 089 del 8 de julio de 2005 y teniendo presente el nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (POT) en Bucaramanga, hasta hace unos años atrás la ciudad bonita de Colombia, no deben existir más de 80 vallas puestas en espacio público, y en el momento hay alrededor de 100 vallas ubicadas por toda el área metropolitana, pero en esta ciudad cada quien actúa en función de su interés particular, viéndose de forma creciente en plena campaña electoral, pues aunque esté vigente la respectiva reglamentación y el debido concurso para adjudicar los espacios permitidos aparentemente se lleve a cabo, estos lineamientos simplemente son ignorados y pasados por la faja.
Entonces ¿dónde quedan los supuestos “Intensos operativos”, que adelanta la actual administración municipal en su página Web y que lidera la Secretaría de Salud y Ambiente de Bucaramanga, para controlar la contaminación visual de todo tipo?, ¿será que por conveniencia se hacen los de la oreja gocha?, o acaso la promoción y ejecución de sus fantásticos programas ambientales enfocados al desarrollo sostenible, ¿se quedan como siempre en el barril sin fondo de su grandioso banco de proyectos?...
Para las actuales elecciones del 28 de octubre del año en curso, solo en Bucaramanga existen: tres (3) para la gobernación, treinta (30) para la asamblea departamental, cinco (5) para la alcaldía y doscientas ochenta y nueve (289) para el concejo municipal, esto sin contar los aspirantes a las juntas de administración local, porque si no la cosa se pondría granito de oro.
En este orden de ideas, cada candidato ubica entre cien (100) y un millón de elementos publicitarios en promedio (pasacalles, volantes, vallas, entre otros) en los espacios públicos de la ciudad y hasta en ocasiones fuera de su área metropolitana. Podrán imaginarse entonces todo el estrés visual acumulado en el nervio óptico en cada ciudadano, haciendo ver a la publicidad política cuál caballo de Troya electoral. Y como si no fuera poco todo lo anterior, nosotros los ciudadanos nos tenemos que aguantar los letreros de los candidatos hasta en los buses, taxis, carros particulares y en los tan atípicos “carros vallas”, que hacen de las suyas dentro del flujo vehicular en el área metropolitana de Bucaramanga…eso si que da “mamera”.
La estatura ética de los ciudadanos, no se puede agredir de esta forma tal vil solo por cambiar el supuesto lema: “apóyeme y combata a los mismos con las mismas”, siendo que ellos mismos hacen parte del matriarcado y de los apellidos dueños de nuestro departamento. La verdad, esto es INJUSTO y sobretodo deprimente.
Es innegable, que en la actualidad, hay una recomposición de las élites políticas que se están formando por esta vía y la mayoría de esas “campañas” han sorprendido a todos por su derroche a manos llenas, con lechona, rifas de electrodomésticos, conciertos y demás arandelas a bordo. Creen ustedes, que estos individuos ¿promueven y promoverán el desarrollo y bienestar colectivo?, pues nos quedan serias dudas y por el contrario se nos viene a la mente “la ley del mínimo esfuerzo” o como dirían por ahí: ¡más bien los percibimos viviendo como oportunistas del bien común!.
La situación anterior en Colombia es muy común, por eso no es algo nuevo que las cédulas tengan más de un dueño, simplemente los muertos voten más que los vivos, o que los sufragios se paguen después con chevellé o tarifa de participación conjunta (que ya esta en el 20%), nombramientos, o regalitos de cuatro ruedas, entre otras cosas.
Si queremos un “Santander en grande” o en su defecto la idea es hacer algo significativo “por Santander”, la mejor forma de idearlo no es utilizando el medio ambiente y menos los espacios públicos como medio para publicitar su demagogia. También hay quienes se ufanan de haber administrado con rectitud y eficiencia la conciencia ecológica de los bumangueses y hacen de un “arriba Bucaramanga”, todo un grito pero de desolación ambiental al contribuir con el anticollage urbanístico para nada biodegradable. Además, no tiene presentación que se “polarice” la información electoral usando a los árboles como “la vía” para realizar un posible buen gobierno, o que se tomen “al 100%”, los nichos de esparcimiento ciudadano con el fin necrófilo de sesgar la franja de opinión de los posibles sufragantes.
Señores candidatos, reaccionen, porque hasta el momento lo único que han logrado con este tipo de estrategias, es sublimar de la forma más sutil la conciencia electoral de los ciudadanos, hasta el punto de crearles todo un sofisma de su ciudad, por su afán de alimentar sus finanzas, gota a gota, con los rubros maquillados del erario público.
Atentamente, Grupo de contaminación visual (Beneficiarios del subsidio de transporte UIS -UTS, convenio Alcaldía de Bucaramanga - Fundación participar).
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